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SørenK

Séneca: 4 Grandes lecciones del filósofo del estoicismo

15 abril, 2022

El filósofo estoico Séneca se caracteriza por que sus consejos para hacerle frente a la vida son atemporales. De hecho, sus teorías se centran en lecciones que nos ayudarán a hacerle frente a la naturaleza fugaz de nuestra existencia así como a poder vivir nuestras vidas sin miedo. 

Séneca y el estoicismo

Séneca es conocido principalmente por el estoicismo, y de hecho, sus principales teorías filosóficas pueden ayudarnos a ser nuestra mejor versión así como a vivir una vida más llena:

1. No apreciamos plenamente la preciosidad del tiempo

Según las teorías estoicas de Séneca, la mayoría de los humanos no sabemos apreciar plenamente nuestro tiempo. En muchos casos solemos atribuirle mucho valor a cosas como el dinero, las pertenencias y las propiedades. Para este autor, deberíamos valorar por encima de todo el tiempo, aunque solemos desperdiciarlo sin pensarlo. 

“Estás viviendo como si estuvieras destinado a vivir para siempre, tu propia fragilidad nunca se te ocurre; no te das cuenta de cuánto tiempo ya ha pasado, sino que lo desperdicias como si tuvieras un suministro completo y desbordante, aunque todo el tiempo ese mismo día que estás dedicando a alguien o algo puede ser el última. Actúan como mortales en todo lo que temen, y como inmortales en todo lo que desan”

De hecho, una de las lecciones de Séneca la realizó en su ensayo del 49 d. C Sobre la brevedad de la vida, donde se dirige a su suegro, Paulino y se queja sobre la brevedad de la existencia:

“Nacemos, nuestras existencias pasan rápidamente y, antes de darnos cuenta, morimos”

Ante este destino, entonces, el filósofo Séneca se pregunta el por qué no estamos aprovechando nuestra vida al máximo. Todo ello, siempre manteniendo a raya las desesperaciones y miedos existenciales que suelen acompañar nuestra naturaleza humana. Según la visión del estoicismo de Séneca, la realidad de este tipo de actitudes está en que no estamos reflejando correctamente lo que sucede en nuestro alrededor:

“No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que lo desperdiciamos mucho. La vida es lo suficientemente larga, y se nos ha dado una cantidad lo suficientemente generosa para los mayores logros si todo estuviera bien invertido. Pero cuando se desperdicia en un lujo descuidado y no se gasta en ninguna buena actividad, por fin nos vemos obligados por la restricción final de la muerte a darnos cuenta de que ha fallecido antes de que supiéramos que estaba pasando. Así es: no se nos da una vida corta, pero la hacemos corta, y no estamos mal abastecidos, sino que desperdiciamos…la vida es larga si sabes cómo vivirla. «

Entonces, según este autor, solemos esperar hasta el día de nuestra muerte para reconocer de repente que el tiempo se trata del recurso más preciado que tenemos. Para Séneca no debemos esperar hasta este día para valorar el tiempo, es vital que la muerte podría estar esperándonos a la vuelta de la esquina. 

2. Estamos preocupados por un futuro que no existe

Además de darle demasiado valor a las posesiones en lugar de nuestro tiempo, otro de los malos hábitos humanos que hacen que la vida sea fugaz según Séneca es que solemos pasar una gran parte de nuestro tiempo esperando o pensando en un futuro que no existe. Pasarnos preocupados la mayor parte de nuestros días hace que la vida también se acelere. La razón de ello es que estas preocupaciones acaban impidiéndonos disfrutar y encontrar el valor que tiene el momento presente. En palabras de Séneca:

“Perdemos el día esperando la noche, y la noche temiendo el amanecer. “

3. Regalamos nuestras vidas a cosas que no importan

El siguiente aspecto dañino que remarca el filósofo Séneca de la naturaleza humana es que solemos dirigir nuestra vida a perseguir el honor y el estatus social. Es decir, nos obsesionamos con intentar subir de rango, ya sea socialmente o en nuestras carreras profesionales. Pero la gran pregunta que Séneca se hace detrás de este comportamiento es: ¿la adquisición de estatus y honor realmente añade algo de valor duradero a nuestras experiencias vividas? Este filósofo estoico nos diría que la ambición acaba engendrando ambición. Entonces, lo que nos esforzamos tanto por lograr, una vez que lo logremos, nunca nos será suficiente. 

“Es inevitable que la vida no solo sea muy corta, sino muy miserable para aquellos que adquieren con gran trabajo lo que deben mantener con un mayor esfuerzo.”

En muchos casos nos engañamos pensando “una vez logre esto, seré feliz”, pero este mal hábito te asimila a aquellos que se preocupan demasiado por el futuro. En lugar de apreciar aquello que tenemos en el ahora, acabamos posponiendo nuestra felicidad para una fecha posterior, adjuntando a una cosa u a una circunstancia fuera de nuestro control inmediato. 

4. Nos impulsamos a través de las preocupaciones

Este ciclo de deseos así como de anhelos en el futuro acaban siendo interminables. Por lo tanto, según la filosofía de Sénecasiempre habrá causas de ansiedad, ya sea debido a la prosperidad o a la miseria”. Tanto es así que la vida acaba siendo impulsada a través de una sucesión de preocupaciones y aunque queramos tener un tiempo para el ocio, nunca lo acabaremos disfrutando debido a ello. 

“Nadie tiene la vista en la muerte, nadie se abstiene de esperanzas que miren hacia adelante”

¿Cómo deberíamos vivir la vida según la filosofía estoica de Séneca?

La respuesta de cómo deberíamos vivir la vida según Séneca está precisamente en la filosofía. Según este autor la clave está precisamente en dedicar tu vida a filosofar:

“Sólo aquellos que están en su tiempo libre y hacen tiempo para la filosofía, solo aquellos están realmente vivos”

Pero, ¿Por qué Séneca valora tanto la filosofía como actividad? pues principalmente por estas tres razones:

  1. Nos permite vivir con mayor sabiduría: al estudiar filosofía podemos tener una perspectiva diferente de nuestras vidas. Es decir, nos permite ver más allá de las debilidades propias de la naturaleza humana. 
  2. Nos ayuda a orientarnos: La filosofía, según Séneca, nos permite afrontar los desafíos mejor. De hecho, lo que hemos vivido nosotros ya lo han experimentado otros pensadores y han reflexionado sobre ello. 
  3. Su conocimiento es para siempre: El estatus, las posesiones o los logros no suelen acabar perdiéndose. En cambio, la filosofía y su conocimiento y filosofía siempre queda en nuestras mentes. 

A través de la práctica de la filosofía las personas podrán vivir una vida más llena y larga. La razón según el estoicismo de Séneca es porque: “no está confinado por el mismo límite que otros. Solo él está libre de las leyes que limitan a la raza humana, y todas las edades le sirven como si fuera un dios. Ha pasado algún tiempo: lo capta en su recuerdo. El tiempo está presente: lo usa. Está por llegar el momento: lo anticipa. Esta combinación de todos los tiempos en uno le da una larga vida”. Sin embargo, para aquellos que no tienen tiempo para la filosofía, la vida probablemente les sea muy corta.

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